En los correos electrónicos que recibimos diariamente las y los trabajadores de Suramericana, uno de los que más me ha gustado y que leí juiciosamente,  fue el recibido el 23 de mayo de 2011, mediante el cual nos informaron que Suramericana se adhirió voluntariamente al Pacto Global, iniciativa liderada por Naciones Unidas.

La adhesión se justifica en el compromiso de Suramericana de incorporar y promover en su cadena de valor, los 10 principios que promueve el pacto Global. El principio tres Señala: “Respetar la libertad de asociación y negociación colectiva”.

La directriz, publicada por el Presidente de Suramericana a todos sus colaboradores, está enmarcada en los cuatro principios éticos corporativos: “Transparencia, Respeto, Responsabilidad y Equidad”, principios promulgados por Suramericana permanentemente con el propósito de cumplirlos y vivirlos por todos los empleados, es decir, para ser consecuentes con lo que se dice y se hace. Esto incluye a los mandos medios de la compañía, quienes también deben estar comprometidos a observarlos, aplicarlos y respetarlos.

Con gran asombro, en conversaciones personales con varios compañeros de trabajo,  he notado su temor de afiliarse al sindicato, temor porque sus jefes,  muy sutilmente les dan indicios de que eso se afiliase al sindicato lo puede perjudicar, lo puede estancar.

Indagando, encontré con sorpresa que hay jefes que a pesar de las directrices que les  imparten desde la presidencia, no las acatan y ni les da miedo incumplir con los lineamientos de incorporar y promover en la cadena de valor de Suramericana los 10 principios que propone el Pacto Global.

Cuando uno comparte con los compañeros la cartilla azul que entregó Suramericana, con el título “Un Pacto de todos, entre todos y para todos” me regresa la confusión y uno se pregunta:

¿Será que el interior de Suramericana es como en Colombia, donde la justicia y las leyes son solo para unos, cuántos y otros parecen estar por encima del bien y del mal?

Los ejemplos sobrarían, no es si no mirar las noticias en el caso de los magistrados de las altas cortes, los parlamentarios e hijos de personas adineradas o con algo de poder, manejando carro en estado de embriaguez, los paramilitares, los guerrilleros, etc. Uno se sigue preguntando ¿Y ese gerente o director por qué habla un lenguaje diferente al de la alta dirección de la compañía? ¿En dónde están los principios éticos corporativos que tanto promulgan… la transparencia y el  respeto?

El problema con esta situación es que se crea desconfianza entre las personas, y la confianza es uno de los pilares para lograr la sostenibilidad y rentabilidad en cualquier organización, pilar que es el resultado de la promulgación y cumplimiento de los principios éticos corporativos… Respeto, Transparencia, Responsabilidad y Equidad.

Todos los trabajadores deseamos lo mejor para nuestra institución, estamos comprometidos en cumplir y hacer cumplir estos principios, no solo en el momento en que estamos laborando, sino también en todos los momentos de nuestra vida diaria.

Así es compañeros que afíliate a ASES, deja atrás esos temores y miedos provocados por personas que no tiene muy claro el oriente a seguir. Con la fuerza de la verdad y la tenacidad de los principios, apoyados por deseos claros y nobles, eduquemos también a nuestros jefes y compañeros para que juntos construyamos un mejor vivir. Como dicen por ahí…”No se quede callado ¡DENUNCIE!”

Juan Martín Gómez Palacio – Tesorero de ASES