De acuerdo con el cronograma de actividades para el presente año, con el propósito de proveer las vacantes existentes en la Junta Directiva Central de ASES, en los meses de marzo y abril de 2015 adelantamos con los afiliados de Medellín, un ciclo de formación sindical relacionado con los temas básicos para aspirar a los cuadros directivos de la Asociación, al publicar la existencia de las vacantes convocando a los afiliados a inscribirse para ser integrante de la Junta Directiva y realizar entrevistas con cada uno de los afiliados de Medellín para intercambiar conceptos e ideas sobre la propuesta de ingresar a la nómina de directivos de ASES.

En el cumplimiento de la tarea asignada, experimente diferentes sensaciones al conversar con los afiliados que me correspondieron, sensaciones que quiero compartirles pues las considero útiles para el fortalecimiento y estabilidad de nuestro sindicato.

En esta sociedad Colombiana, es común que cuando formamos parte de una comunidad, ya sea esta familiar, social o laboral, las personas sintamos resistencia   por pertenecer a los órganos de dirección, control o administración, ante esta situación, surgen varias preguntas: ¿por qué no nos gusta ser dirigentes?, ¿Cuáles son nuestras reales limitantes para ser directivos?, ¿creemos que a esos cargos solo pueden pertenecer personas especiales?

Son un gran número adicional de preguntas que me formulo pero que no entro a detallar, pero si analizar las respuestas dadas por los afiliados que personalmente llame, con la intención de convocarlos a ser parte de la junta directiva de ASES, respuestas  sustentadas para no pertenecer en: Yo no sirvo para eso, no tengo la capacidad, no tengo tiempo, tengo familia, mucho trabajo y otra gran cantidad de razones, que si los actuales directivos tomáramos la misma actitud, nuestro sindicato moriría o estaría en manos de quienes busquen intereses personales.

Personalmente yo también tengo familia, mucho trabajo, me falta tiempo, me faltan capacidades técnicas, pero doy la lucha y le pongo ganas a las cosas que hago, y créanme de “ser especial” no tengo ni la cuota inicial, soy igual que todos los afiliados, eso sí, tengo claro que quiero apoyar este sindicato con energía hasta el día que me retire de esta empresa, tengo como objetivo darle una nueva orientación a nuestra Asociación, aportar mis conocimientos para tener un sindicato que maneje eficientemente sus recursos, manejar un plan de trabajo con objetivos claros.

Quiero llamar la atención a todos los afiliados a meterse este sindicato en su corazón, pero no de palabra, porque nos encontramos con tradicionales frases: cuenten con migo (pero para eso no), yo los llevo en el corazón (frase de cajón o real), yo le debo mucho a este sindicato (cuando piensa en retribuirle), yo los pienso mucho (pero si nos piensa tanto porque no nos trae ideas al menos), meterse este sindicato en el corazón es ser aportante, si no puedo ser dirigente (porque no hay cupo para tanto afiliado, no porque no quiera pertenecer) aporto ideas, crítica constructiva, defiendo el sindicato ante el que hable mal de él, le argumento a los no afiliados a afiliase, soy veedor de la gestión de los dirigentes, me lanzo como delegado, si veo a un afiliado o dirigente haciendo algo malo por el sindicato lo corrijo o lo expongo ante los demás afiliados.

Bueno paro la cantaleta… espero con este aporte haber tocado la conciencia de algunos, que estas cortas palabras sirvan para motivar en vez de desmotivarlos, pues este sindicato es de nosotros y solo nosotros lo podemos dirigir hacia donde queremos que vaya la Asociación de empleados de Suramericana.

 Yovanny A. Castañeda L.