Colombia necesita de forma urgente una reforma pensional donde se cree una verdadera seguridad social universal.

La estocada al corazón del sistema pensional llegó hace un poco más de dos décadas. Este pilar de la seguridad social quedó herido de muerte con el diseño que se le dio en la Ley 100 de 1993 -como también quedó la salud-,  con la agravante de que en materia de jubilación pocos dolientes hubo en su momento. Por el contrario,  ante lo tedioso de desenmarañar sus trampas, decenas de miles de asalariados caerían en ellas  “de manera voluntaria”, avanzando hacia el abismo de los regímenes privados y su perverso diseño anti “seguro” y anti “social”.

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